Fuerte corrección en los mercados de renta variable

Actualidad | 06.02.2018

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La corrección que están experimentando las bolsas mundiales está siendo muy intensa y, de hecho, marca el fin del periodo de 400 días consecutivos sin sufrir una caída de al menos el 5%.

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Del mismo modo, la bolsa norteamericana ha pasado en pocos días de acumular la mayor sobrecompra técnica de la historia a entrar en zona de sobreventa. Para entender la naturaleza de este agresivo movimiento bursátil, es necesario ponerlo en relación con la fuerte tendencia alcista de los últimos meses, que se había acelerado de forma muy relevante durante el mes de enero, que marcó el mejor arranque bursátil en décadas para los mercados de renta variable mundiales. 

La complacencia de los inversores ante la reforma fiscal estadounidense, que impulsará previsiblemente los beneficios corporativos en los próximos años, hizo que las valoraciones bursátiles se dispararan, especialmente en Estados Unidos. En un entorno de bajos tipos de interés, los excesos de valoración en las bolsas pueden permanecer sostenidos, ya que las alternativas al alcance del inversor son escasamente atractivas. Por el contrario, cuando los tipos de interés repuntan de forma significativa, los inversores disponen de alternativas más rentables, por lo que pueden empezarse a cuestionar las valoraciones alcanzadas por los mercados de acciones. 

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Pues bien, eso es exactamente lo que ha pasado en los últimos días: la elevada actividad económica mundial, unida al repunte de los precios del petróleo, ha hecho que las expectativas de inflación a largo plazo se hayan recuperado con claridad desde el pasado verano, pasando del 1,65% al 2,10% en Estados Unidos y del 1,50% al 1,75% en la Eurozona. Como consecuencia, las rentabilidades de los bonos a largo plazo han repuntado a ambos lados del Atlántico, pasando del 2,08% al 2,84% en Estados Unidos y del 0,25% al 0,75% en Alemania. Estas subidas de tipos habían sido paulatinas, pero se han acelerado durante los últimos días, por las primeras evidencias de inflación salarial puestas de manifiesto en el reporte de empleo estadounidense del pasado viernes. 

Es importante reseñar que Estados Unidos se enfrenta a un posible repunte de la inflación por tres motivos fundamentales: i) los efectos inflacionistas del impulso fiscal, ii) el fuerte avance de los precios del petróleo, que se han duplicado en los últimos seis meses y iii) la debilidad del dólar, que implica una mayor presión de los precios de importación. Por esta razón, los inversores se han empezado a cuestionar las elevadas valoraciones alcanzadas durante las últimas semanas por los mercados de renta variable. Este ha sido el detonante de la corrección, agravada más tarde por factores técnicos asociados al proceso de retirada de algunas estrategias direccionales y al movimiento en el mercado de derivados. 

Llegados a este punto, las preguntas relevantes son las siguientes: ¿podemos esperar que este movimiento se prolongue adicionalmente? ¿estamos ante el inicio de un mercado bajista que justificaría un posicionamiento más prudente? Nuestra respuesta a estas preguntas es NO: no creemos que existan factores fundamentales que pongan en peligro la tendencia alcista que nos ha venido acompañando durante los últimos años, que sólo se vería seriamente amenazada en el caso de que empezaran a aparecer evidencias de recesión económica. 

Los datos apuntan todo lo contrario; el ciclo económico global está ganando intensidad, como lo demuestran los últimos indicadores adelantados publicados. Además, se están acelerando las revisiones alcistas de los beneficios empresariales en todo el mundo, lo que otorga un soporte muy relevante a los índices bursátiles, que no suelen mostrar retrocesos significativos en este entorno. Por otra parte, los tipos de interés actuales no ponen en peligro el mantenimiento del ciclo económico global, sino que simplemente se están normalizando desde niveles extraordinariamente bajos. Tampoco pensamos que las tasas de inflación sean sustancialmente superiores a las esperadas, ya que existen factores estructurales que las mantendrán controladas en el futuro. Por último, las autoridades monetarias graduarán las expectativas de normalización, si continúa el tono actual de los mercados. 

En suma, creemos que estamos ante un movimiento provocado por factores técnicos y de excesiva complacencia inversora, que aunque está siendo intenso, no tiene dentro elementos fundamentales que podrían justificar caídas de mayor magnitud y más extensas en el tiempo. Cuando las valoraciones bursátiles alcancen niveles más sostenibles (el PER a 12 meses para la bolsa americana está ya en las 16 veces, desde niveles de 19 vistos en el mes de enero), los factores fundamentales volverán a imponerse y se retomará la tendencia alcista en los mercados de renta variable. 

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