Turbulencias en los mercados financieros

Actualidad | 11.10.2018

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En la sesión de ayer, miércoles 10 de octubre, los mercados de renta variable estadounidenses sufrieron su mayor caída desde el mes de febrero, perforando varios soportes técnicos relevantes, en medio de una gran aversión al riesgo.

La debilidad bursátil norteamericana se ha extendido esta mañana a la sesión asiática y hemos asistido también a intensas caídas en las cotizaciones bursátiles. Mientras tanto, los inversores buscaban activos financieros seguros y veíamos repuntes en los precios de los bonos soberanos de mayor calidad, en el franco suizo, el oro y el yen japonés. El índice de volatilidad implícita de Chicago repuntaba nada menos que un 45%, lo que nos da una idea de la magnitud del movimiento de aversión al riesgo.

¿Qué ha provocado esta reacción de pesimismo entre los inversores? Podemos encontrar varios factores que confluyeron en la sesión de ayer. En primer lugar, algunas empresas siguieron comunicando los efectos negativos de la guerra comercial sobre sus márgenes, como la estadounidense Fastenal o la francesa LVMH. Por otra parte, las declaraciones de varios miembros de la Reserva Federal la semana pasada dieron a entender a los inversores que todavía queda un largo periodo de subidas de tipos de interés, generando una mayor incertidumbre sobre el momento en el que la institución dejará de endurecer las condiciones monetarias. Concretamente, Jerome Powell manifestó que la política monetaria actual todavía era acomodaticia, que se estaban dando pasos hacia la neutralidad y que los tipos podrían ir incluso más allá, aunque todavía estábamos lejos de dicha neutralidad, definida como el nivel de tipos en el que la política monetaria ni estimula ni dificulta la actividad económica. Esta última frase, “todavía estamos lejos de ser neutrales”, hizo que los inversores revisaran al alza el nivel de largo plazo de los tipos de interés y se produjera el fuerte repunte de tipos largos de la semana pasada, que marcó el punto de inflexión en los mercados de renta variable estadounidenses. Adicionalmente, los comentarios de Trump, sugiriendo que la Fed se había vuelto loca, no contribuyeron a tranquilizar el ánimo de los inversores.

En definitiva, las bolsas en Estados Unidos han descontado las incertidumbres relacionadas con el crecimiento mundial; con las tensiones comerciales crecientes entre Estados Unidos y China, que ya empiezan a dejarse notar en los beneficios empresariales; con la subida de tipos de interés en Estados Unidos y la normalización monetaria progresiva por parte del resto de bancos centrales, que obliga a los inversores a moverse desde un escenario de tipos bajos a un entorno de crecientes tasas de interés; con las subidas de los precios del petróleo y, por último, con las dudas sobre algunos países emergentes, con los problemas políticos derivados del populismo y, en suma, con una creciente tendencia hacia el proteccionismo. 

La confluencia de estos factores acarrea dos consecuencias indeseables en los mercados financieros: una mayor volatilidad en los mercados de renta variable, que suele ser la tónica en entornos de subidas de tipos de interés y, por otra parte, una mayor prima de riesgo bursátil ante la acumulación de incertidumbres sobre la sostenibilidad del crecimiento económico mundial. Lo raro, por tanto, no es que los mercados estadounidenses hayan corregido abruptamente en la sesión de ayer, sino que hayan estado ignorando sistemáticamente estas señales en los últimos meses, en los que la complacencia de los inversores hacía que las bolsas registraran sucesivos máximos históricos, amparadas por el estímulo fiscal norteamericano y el consiguiente fortalecimiento económico.

¿Y lo que no ha cambiado? Pues básicamente los fundamentos económicos, que siguen justificando el buen comportamiento de los activos de riesgo. A pesar de la reciente rebaja de las expectativas de crecimiento mundial en el último observatorio de FMI, se mantiene una sólida actividad global, que dará soporte a los beneficios empresariales. Concretamente, en Estados Unidos esperamos un crecimiento de los beneficios en el entorno del 23% interanual en el tercer trimestre. Obviamente, habrá que estar pendientes de las expectativas sobre los resultados futuros que trasladen las propias empresas, pero las tendencias de la mayor parte de sectores siguen siendo saludables. Por otra parte, las probabilidades de recesión económica siguen siendo muy bajas en un escenario de 12 meses y, según la propia Reserva Federal, no existen indicios de recalentamiento económico que puedan justificar un mayor ritmo de subidas de tipos.

Adicionalmente, llevamos tiempo diciendo que los riesgos comerciales y políticos que nos están afectando en la actualidad tienen escasas probabilidades de terminar materializándose. En especial, la guerra comercial entre Estados Unidos y China no beneficia a ninguno de los dos países, por lo que los incentivos para negociar son poderosos. Esperamos que en próximos meses pueda llegarse a un acuerdo entre ambos, que quitaría un importante lastre a los mercados mundiales.

En suma, creemos que la actual corrección en los mercados de renta variable no va a suponer un cambio sustancial en la tendencia alcista que nos viene acompañando durante los últimos años, sino que responde a un rápido ajuste de las expectativas de los inversores, que deben adaptarse a un entorno de mayores tipos de interés. Es probable que los períodos de creciente volatilidad y retrocesos del mercado sean más comunes a medida que el ciclo madura, pero dada la perspectiva fundamental, continuamos recomendando una posición sobreponderada para los activos de riesgo en nuestra asignación táctica. Por otra parte, creemos que la actual turbulencia afectará más a Estados Unidos que a Europa, cuyos mercados de renta variable sí habían descontado la mayoría de estos riesgos. Para terminar, podría justificarse una rotación hacia sectores más defensivos y hacia el estilo “value” (especialmente el sector financiero), que es el que debería beneficiarse más de este escenario de normalización de tipos de interés.

Departamento de Dirección de Inversiones.

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