Finanzas conductuales: sesgo de presente

Finanzas conductuales | 02.08.2019

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A todos nos gusta pensar que somos racionales cuando tomamos una decisión importante en nuestras vidas. Sin embargo, las finanzas conductuales nos indican que somos mucho menos racionales de lo que pensamos; estamos condicionados por sesgos inconscientes y utilizamos atajos para tomar las miles de decisiones a las que nos enfrentamos cada día..

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Begoña Fernandez Ebstein

     Begoña Fernandez Ebstein



Si nos ofrecen elegir entre 100 euros hoy o 120 euros dentro de un mes, muy posiblemente una buena parte de nosotros se quede con los 100 euros hoy, a pesar de que, desde el punto de vista de la economía tradicional, lo lógico sería elegir los 120 euros. A fin de cuentas, más vale pájaro en mano que ciento volando, ¿no?.

Éste es el llamado sesgo de presente, por el cual tendemos a primar la gratificación instantánea. Una cosa curiosa es que, si nos dan a elegir entre 100 euros el año que viene o 120 euros dentro de un año y un mes, probablemente prefiramos los 120 euros. Esta inconsistencia en el tiempo se denomina descuento hiperbólico.

Ahora que han pasado un par de meses desde el inicio del año, es un buen momento para revisar nuestra lista de buenos propósitos. Tener un estilo de vida saludable, haciendo más ejercicio y comiendo mejor, suele estar escrito en piedra, año tras año. ¿Por qué nunca lo conseguimos? ¿Por qué procrastinamos en algo tan importante para nosotros? Pues porque somos muy buenos poniéndonos metas para el futuro pero malos ejecutándolas en el momento presente. Porque, para recibir la recompensa que nos ofrece una ensalada frente a una hamburguesa con patatas, tenemos que esperar un tiempo para el que nuestra mente no está preparada.

Esto, que tiene sentido dentro de la historia de la evolución, tiene vital importancia en lo que concierne al ahorro. Sabemos que es importante ahorrar, que la vida nos presenta imprevistos, que hay que estar preparado para el futuro. Y hacemos planes para tener ese colchón. Pero, a la hora de la verdad, o buscamos trucos para asegurarnos de que nuestro yo presente no nos boicotee en el futuro, o todos esos planes se quedarán en una nueva lista de intenciones a estrenar. 

Dan Ariely y el equipo de investigación de la Universidad de Duke desarrollaron un experimento en el que preguntaban a un grupo de personas a través de un mensaje de texto qué cantidad de la devolución del impuesto sobre la renta querían ahorrar, justo después de haber recibido la notificación de la devolución. La intención media era ahorrar un 10% de la devolución recibida. Por otro lado, otro grupo recibió el mismo mensaje pero antes de haber recibido en cuenta la devolución. En este caso, la cantidad que deseaban ahorrar alcanzaba el 15%. Nos resulta más fácil comprometer nuestro yo futuro que nuestro yo actual.


¿Qué podemos hacer entonces para combatir el sesgo de presente y cumplir con nuestras metas de ahorro?

  • Fijar aportaciones periódicas a nuestros productos de ahorro e inversión
  • Planificar y comprometernos de antemano. Por ejemplo, ante una subida de sueldo, desde el primer momento establecer un sistema de ahorro para canalizar ese importe con el que no contábamos.
  • Compartir nuestro compromiso. Está demostrado que cuando públicamente te comprometes a alcanzar una meta (con tus familiares y amigos por ejemplo), tienes muchas más posibilidades de cumplir tu objetivo.

Siguiendo pautas tan sencillas como éstas, te acercarás a la imagen racional que tienes sobre ti mismo y, sobre todo, mejorarás tu capacidad de ahorro.



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