Finanzas conductuales: ilusión de control

Finanzas conductuales | 14.05.2019

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La ilusión de control hace referencia a la tendencia de los individuos a pensar que tienen la capacidad de influir en situaciones sobre las que, en realidad, no tienen ninguna incidencia.

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En la serie de artículos “Finanzas conductuales” tratamos de explicar de forma sencilla y amena aquellos sesgos con los que inconscientemente los inversores toman decisiones y que les llevan a alejarse de un comportamiento racional. Efectivamente, se demuestra que los inversores no son siempre racionales o no actúan en consecuencia a cómo deberían hacerlo en base a la información de la que disponen. 

En este análisis de la influencia de la psicología en el comportamiento de los inversores, queremos detenernos en un nuevo sesgo, conocido como ilusión de control.


El sesgo de ilusión de control

Una tendencia del comportamiento humano es aquella que conduce a los individuos a pensar que tienen todo bajo control o que incluso tienen la capacidad de influir en situaciones sobre las que, en realidad, no tienen ninguna incidencia. Un ejemplo con el que frecuentemente se asocia este comportamiento es el de lanzar con fuerza unos dados con la expectativa de obtener una puntuación alta. También es el caso del que sopla los dados antes de lanzarlos, cuando realmente el resultado es completamente aleatorio (siempre que los dados no estén cargados, lógicamente). O el caso de un inversor que piensa que tiene control sobre la empresa en la que trabaja, por lo que decide invertir en ella como accionista.

Trasladado al ámbito de la inversión, suele llevar a asumir riesgos superiores a los recomendables basándose en la fortaleza del análisis propio. Es decir, el inversor está repleto de confianza y cree certeras sus decisiones, lo que le lleva a tomar decisiones más arriesgadas.

En ocasiones conduce a que el inversor no diversifique lo suficiente su cartera. Esto, lógicamente, puede hacer incurrir al inversor en pérdidas indeseadas o superiores a las que debería tolerar. No olvidemos que la diversificación es la base de toda inversión tranquila.

La ilusión de control está estrechamente relacionada con otro sesgo conductual, conocido como exceso de confianza, que consiste en la tendencia que tienen los individuos a sobrevalorar la capacidad que tienen para realizar una determinada acción o tarea. Queda muy claramente reflejado en un ejemplo: Se preguntó a los conductores suecos sobre sus capacidades al volante, con el resultado de que el 90% afirmaban conducir mejor que la media.

Ilusión de control y exceso de confianza son sesgos que hacen creer al inversor que cuentan con unas capacidades y un margen de maniobra con el que realmente no cuentan y, posiblemente, le alejan de una cautela y de un comportamiento moderado para llevarle a incurrir en riesgos potencialmente peligrosos.

Una buena diversificación, una correcta selección de activos y un plan de inversión periódica son algunas de las mejores prácticas para evitar sustos en las inversiones.




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