¿Cuál es la inversión que más me conviene?

BBVA Asset Management, referente Global en Gestión de Activos

Es imposible dar una respuesta universal a esta pregunta. Generalmente, lo más sensato es solicitar el consejo de profesionales de reconocida solvencia y, sobre todo, tener sentido común. Afortunadamente, la existencia de una amplia variedad de productos financieros en nuestros mercados, con características de rentabilidad y riesgo diferenciadas, facilita que podamos encontrar alternativas de inversión adecuadas.

Antes de decidir comprometer sus ahorros, los inversores deben concretar sus propios objetivos personales:

  • Determinar la cantidad de dinero que se destina a la inversión
  • ¿Cuánto tiempo se desea tener inmovilizado el capital?
  • ¿Qué rendimiento se espera obtener y qué riesgo se está dispuesto a asumir a cambio?

En este sentido, es necesario analizar factores como la edad, situación socio-económica y familiar, grado de aversión al riesgo, capacidad de generación de ahorro, etc. con el fin de decidir el destino más adecuado para sus ahorros. Es importante recordar que la relación entre rentabilidad y riesgo mejora cuanto mayor es el horizonte temporal.

Por otro lado, hay que considerar el importe y el grado de diversificación de su patrimonio. Diversificar las inversiones, es decir, distribuirlas entre distintos productos financieros, suele ser una manera eficaz de limitar el riesgo con rentabilidades razonables.

Finalmente, sea consciente de que no todo el mundo tiene la misma predisposición personal para aceptar y gestionar los riesgos. No se trata sólo de un problema psicológico de sensibilidad hacia el riesgo, sino también de un problema práctico de gestión: cuanto mayor sea el riesgo que esté dispuesto a aceptar, mayores deberían ser el tiempo y la atención dedicados al seguimiento de sus inversiones.

Determinadas sus necesidades personales, sólo resta elegir entre una amplia gama de productos, después de informarse de las características de cada uno. Para ello, le indicamos algunas preguntas que siempre conviene hacer:

  • ¿Coincide esta inversión con mis objetivos? ¿Es adecuada para mí?
  • ¿Cómo obtendré los rendimientos (a través del pago de dividendos, intereses...)? ¿Cuál es la fiscalidad del producto?
  • ¿Cuánto tendré que pagar en concepto de comisiones de suscripción y reembolso, gastos de administración y custodia, o comisiones por compra y venta?
  • ¿Se trata de un producto líquido? ¿Se negocia en algún mercado organizado? ¿Será fácil venderlo si necesito el dinero?
  • ¿Cuáles son los riesgos específicos de este activo? ¿A cuánto pueden ascender mis pérdidas en el peor de los casos?
  • ¿Quién supervisa el producto?