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Claves semanales del 8 al 12 de junio de 2026

BBVA AM España

08 de junio de 2026

La economía global continúa mostrando una notable capacidad de resistencia frente al encarecimiento de la energía y al deterioro del entorno geopolítico. El principal soporte de esta fortaleza sigue siendo la inversión empresarial, especialmente la vinculada a tecnología e inteligencia artificial, que mantiene un fuerte dinamismo en buena parte del mundo y está empezando a trasladarse también a los mercados laborales. Sin embargo, el equilibrio sigue siendo delicado, ya que el crecimiento convive con una inflación persistentemente elevada y con riesgos crecientes derivados del conflicto en Oriente Medio y de las tensiones comerciales internacionales.

Monitor de mercado

El estrecho de Ormuz y el fantasma del petróleo a 93 dólares

El foco sigue situado en el estrecho de Ormuz. Aunque los mercados continúan descontando que Estados Unidos e Irán acabarán alcanzando algún tipo de acuerdo que permita reabrir el tráfico marítimo en el Golfo, la realidad es que las negociaciones permanecen bloqueadas. La principal discrepancia gira en torno a las compensaciones económicas exigidas por Teherán a cambio de un acuerdo temporal, una cuestión políticamente sensible para la Administración estadounidense. Mientras tanto, el estrecho sigue operando muy por debajo de la normalidad y el número de buques que lo atraviesan se mantiene lejos de los niveles previos al conflicto. El petróleo permanece cerca de los 93 dólares por barril porque el mercado sigue confiando en una solución diplomática, pero cada semana que pasa sin acuerdo aumenta el riesgo de que las tensiones energéticas se trasladen de forma más intensa a la economía real.

La cuestión más relevante es que el impacto ya empieza a reflejarse en las cadenas de suministro y en los costes empresariales. Los indicadores globales de manufacturas muestran que las presiones sobre los insumos continúan aumentando y que los precios de producción permanecen en niveles históricamente elevados. Aunque las cadenas logísticas no se han deteriorado significativamente en los últimos meses, las empresas están absorbiendo un encarecimiento creciente de materias primas, energía y transporte. El resultado es una inflación más persistente de lo que muchos esperaban a principios de año.

El superciclo de la IA como motor de la inversión global

Al mismo tiempo, el superciclo de inversión asociado a la inteligencia artificial sigue acelerándose. Los datos de exportaciones coreanas constituyen probablemente la mejor evidencia disponible. Las ventas al exterior crecieron más de un 50% interanual en mayo, impulsadas por una demanda extraordinaria de memorias, semiconductores, componentes electrónicos y equipamiento relacionado con centros de datos. Algo similar está ocurriendo en Estados Unidos, donde los indicadores manufactureros muestran una clara aceleración de la actividad industrial apoyada por el gasto tecnológico y la reposición de inventarios. Incluso en China, donde el crecimiento agregado sigue siendo moderado, los sectores vinculados a tecnología avanzada, equipamiento industrial y transición energética continúan registrando una expansión muy sólida.

Este contexto ayuda a explicar por qué los mercados laborales siguen sorprendiendo al alza. Estados Unidos volvió a registrar una creación de empleo significativamente superior a la esperada, consolidando tres meses consecutivos de aceleración de las nóminas. La tasa de desempleo permanece estable en niveles compatibles con el pleno empleo y los salarios siguen creciendo a ritmos saludables. Además, los datos de vacantes laborales sugieren que la economía estadounidense ha sido mucho más resistente de lo que se pensaba hace apenas unos meses. La demanda de trabajadores vinculados a tecnología, servicios profesionales e infraestructuras continúa creciendo con fuerza, reforzando la idea de que la inversión en IA está actuando como un potente motor económico.

Japón también aporta señales importantes. El crecimiento salarial continúa siendo robusto y los acuerdos salariales alcanzados este año vuelven a situarse en máximos históricos para las últimas décadas. Esto fortalece el argumento de que la economía japonesa ha abandonado definitivamente el régimen deflacionista que la caracterizó durante buena parte de los últimos treinta años. El Banco de Japón parece cada vez más próximo a una nueva subida de tipos, lo que supondría otro paso en la normalización monetaria global.

La encrucijada de los bancos centrales: Inflación persistente y tipos al alza

Mientras tanto, la inflación continúa resistiéndose a descender. En la eurozona, el IPC general volvió a acelerarse y la inflación subyacente sorprendió al alza, impulsada principalmente por los servicios. La mejora observada durante buena parte de 2025 parece haberse interrumpido y las presiones derivadas de la energía vuelven a contaminar progresivamente otras categorías de gasto. En China ocurre algo distinto: la inflación al consumo permanece contenida, pero los precios industriales comienzan a acelerarse impulsados por las materias primas y la mayor actividad manufacturera.

Todo ello está obligando a los bancos centrales a reconsiderar sus estrategias. El Banco Central Europeo parece preparado para iniciar un nuevo ciclo de endurecimiento monetario, mientras que la Reserva Federal se aleja cada vez más de cualquier escenario de recorte y los mercados vuelven a contemplar la posibilidad de nuevas subidas antes de final de año. Japón prepara el terreno para elevar nuevamente los tipos y, aunque el Banco de Inglaterra mantiene un debate más dividido, también afronta crecientes presiones inflacionistas derivadas de la crisis energética. El denominador común es que la política monetaria global vuelve a orientarse hacia una postura más restrictiva.

En conjunto, la economía mundial sigue creciendo gracias a la extraordinaria fortaleza del ciclo de inversión en inteligencia artificial y a unos mercados laborales que permanecen sorprendentemente sólidos. Sin embargo, el cierre prolongado de Ormuz, el repunte de los precios energéticos y la persistencia de la inflación están acercando a las principales economías a un punto de inflexión. El escenario central sigue siendo compatible con crecimiento positivo y expansión tecnológica, pero los márgenes de error se estrechan. Cada semana que pasa sin una normalización del mercado energético aumenta el riesgo de que la combinación de inflación elevada, crecimiento resistente y bancos centrales más agresivos termine transformándose en un entorno considerablemente más complejo para los mercados financieros durante la segunda mitad del año.