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Las claves semanales del 17 al 21 de junio de 2024

BBVA AM España

17 de junio de 2024

Los mercados se habían acostumbrado a la volatilidad creada por los bancos centrales, dependientes de los datos, lo que implica que cada nueva publicación puede potencialmente impulsar los precios de los activos financieros en cualquier dirección, dependiendo del cambio de narrativa que favorezca.

Monitor de mercado

Sin embargo, los acontecimientos recientes nos han recordado que existe una dependencia menos frecuente, pero no menos poderosa, con la que los mercados tienen que lidiar en las democracias: el votante, quien, independientemente de todas las encuestas y de todas las sofisticadas técnicas de sondeo, puede sorprender.

Tras los inesperados resultados electorales en India, México y Sudáfrica, los resultados de las elecciones europeas del pasado fin de semana parecían estar en gran medida en línea con las encuestas: el Parlamento Europeo giró hacia la derecha, en especial hacia los partidos de derecha nacionalista, euroescépticos y populistas. Por su parte, el centrista Renew, los Verdes y la Izquierda en general, obtuvieron peores resultados que en 2019. Esto implica una elevada fragmentación parlamentaria que hace más complicado construir mayorías. Dicho esto, dado que el partido de la actual presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el PPE, continuó siendo el partido más votado, no parecían probables profundos cambios políticos.

Sin embargo, el terremoto se produjo cuando, en respuesta al pobre desempeño de su grupo político a expensas del partido Agrupación Nacional de Marine Le Pen, el presidente francés Emmanuel Macron convocó elecciones parlamentarias anticipadas, que se celebrarían entre el 30 de junio y el 7 de julio. Las encuestas iniciales sugieren tanto la posibilidad de un gobierno de “cohabitación” (periodo institucional en el que el jefe de la República Francesa se ve obligado a gobernar junto a un primer ministro y una mayoría absoluta de sentido ideológico opuesto a él en la Asamblea Nacional), como la de un parlamento sin mayoría.

Desde el anuncio, los partidos políticos de izquierda ya acordaron formar una coalición y presentar candidaturas únicas, y el partido de extrema izquierda La France insoumise de Mélenchon, obtuvo el mayor número de distritos electorales. En el lado opuesto del espectro, el panorama aún es borroso, con los partidos Reconquete y Les Républicains, de centroderecha, divididos sobre el apoyo a Agrupación Nacional. En los próximos días, será crucial la capacidad de la coalición del presidente Macron para atraer nuevos aliados, particularmente de centro izquierda y derecha.

Aunque hay indicios de que el partido de Le Pen ha moderado algunas de sus posiciones más controvertidas, como la de impulsar un referéndum de salida de la eurozona, persisten las preocupaciones en torno a su postura en materia fiscal, especialmente teniendo en cuenta que Francia está a punto de entrar en un procedimiento de déficit excesivo. Un gobierno liderado por Agrupación Nacional podría poner a prueba el nuevo marco fiscal de la UE, una preocupación que se reflejó en el comportamiento de los activos financieros del país vecino. Macron aún podría frenar la presentación de leyes e incluso impulsar la celebración de nuevas elecciones. Sin embargo, un desafío francés a los acuerdos fiscales de la región sería problemático y tendría implicaciones de largo alcance.

Otros acontecimientos políticos, más allá de las elecciones, también fueron relevantes para los mercados. Así, la Comisión Europea presentó los resultados de su investigación sobre las importaciones de vehículos eléctricos chinos e impuso nuevos aranceles, que varían entre el 17% y el 38% y que se suman al arancel existente del 10%. En estos momentos, la atención se centra en las probables represalias de China (las autoridades han señalado que podrían aumentar los aranceles sobre los automóviles importados con motores de gran cilindrada entre un 15% y un 25%), lo que podría perjudicar significativamente a los fabricantes de automóviles europeos, especialmente alemanes, que exportan a China. En este contexto, vale la pena recordar que los aumentos arancelarios fueron una iniciativa de la Comisión Europea, ya que los fabricantes de automóviles europeos exigieron explícitamente que no se tomara esta medida.

A diferencia de la política global, los datos de inflación de Estados Unidos trajeron noticias alentadoras. El IPC subyacente de mayo sorprendió a la baja, moderando su crecimiento hasta el 0,16% mensual, desde el 0,29% del mes de abril. El movimiento estuvo liderado por los servicios básicos, aunque también los precios de los bienes básicos bajaron en el cómputo mensual. El componente de alquileres se mantuvo como el único punto de tensión relevante en los índices de precios en mayo, aunque también debería irse moderando progresivamente en adelante. Combinado con unos índices de precios de producción e importación también más débiles de lo esperado, es muy probable que el PCE subyacente, la métrica de inflación favorita de la Fed, que conoceremos en un par de semanas, se modere sustancialmente en mayo.

A pesar de los favorables datos del IPC de mayo en Estados Unidos, unas horas después el FOMC se mostró ligeramente agresivo. Así, el Resumen de Proyecciones Económicas mostró una mediana de solo un recorte de tipos de 25 puntos básicos este año, tras una revisión al alza del pronóstico de inflación para 2024. El mercado había previsto que se anticiparían dos bajadas de tipos en el conjunto del año. Además, la previsión de tipos a largo plazo subió hasta el 2,75% desde el 2,55% anterior.

En la conferencia de prensa posterior, el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, no quiso extraer demasiadas conclusiones del IPC de mayo y recalcó que estamos hablando de un dato aislado de inflación. Sin embargo, reconoció que las nuevas proyecciones de tipos de los miembros del FOMC eran algo conservadoras, abriendo la puerta a una trayectoria de flexibilización más temprana. En todo caso, se requiere un progreso más sostenido en materia de inflación para que los tipos comiencen a bajar, y la Reserva Federal ni tiene prisa ni se compromete con una senda predeterminada de normalización monetaria.

Por otra parte, el Banco de Japón mantuvo los tipos estables, como se esperaba, al tiempo que modificó su lenguaje sobre los programas de compra de bonos. En cierto sentido, las autoridades monetarias niponas decepcionaron al mercado, al limitarse a decir que, en la próxima reunión de finales de julio, presentarían un plan para reducir el ritmo de compras de bonos. Este aplazamiento hasta julio plantea a su vez la cuestión de si el Banco de Japón seguirá subiendo los tipos en julio, ya que un aumento de tipos combinado con un anuncio de reducción de las compras de bonos, podría crear una volatilidad excesiva.

Terminamos nuestro extenso comentario de apertura con los datos que se publicaron en China.

Aunque unos datos de inflación más suaves son bienvenidos en la mayoría de las economías desarrolladas, China continúa enfrentando dinámicas inflacionistas opuestas. En este sentido, el IPC de mayo en el gigante asiático se situó en el 0,3% interanual, sin cambios desde abril y un poco por debajo de las expectativas del mercado. Del mismo modo, la inflación subyacente disminuyó 0,1 puntos porcentuales, hasta el 0,6% interanual. Estas cifras de inflación persistentemente bajas reflejan la debilidad de la demanda interna, particularmente del consumo privado, causada a su vez por el necesario desapalancamiento de los hogares. Asimismo, los datos de financiación y nuevos préstamos tampoco cumplieron con las expectativas del mercado en el mes de mayo. La débil demanda de crédito del sector privado se reflejó en una disminución interanual de los préstamos a particulares y empresas, mientras que sólo la emisión de bonos gubernamentales se aceleró notablemente.