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Las claves semanales del 15 al 19 de abril de 2024

BBVA AM España

15 de abril de 2024

El dato del IPC estadounidense de marzo, mayor de lo esperado, puso en cuestión la interpretación de los miembros de la Fed contenida en las actas de la última reunión de la institución. En dicho documento, publicado horas antes de conocerse el dato de inflación, las autoridades monetarias consideraban que los aumentos del IPC en enero y febrero respondían a un simple bache en el camino de desinflación.

Monitor de mercado

Tras los datos del mercado laboral conocidos la semana anterior, que avalaron la fortaleza económica estadounidense, el IPC subyacente de marzo repuntó un elevado 0,36% mensual, impulsado por la aceleración del componente de servicios básicos, que compensó la estabilidad de la inflación relacionada con los alquileres e incluso una caída mensual en los precios de los bienes básicos. El dato conocido el pasado miércoles confirma la aceleración del promedio a 3 y 6 meses del IPC subyacente americano y avanza otra lectura sólida en la métrica de inflación preferida de la Reserva Federal, el PCE subyacente, que habría repuntado en marzo cerca de un 0,3%, niveles parecidos a los registrados el mes anterior.

Los mercados cambiaron drásticamente sus expectativas a raíz de estos datos. Los rendimientos de los bonos del Tesoro a dos años aumentaron 23 puntos básicos el día de la publicación del IPC, el mayor repunte desde las volátiles sesiones durante la crisis bancaria de marzo de 2023. Asimismo, los inversores ahora están descontando menos de dos recortes de tipos para 2024, en comparación con los más de tres que se esperaban hace apenas dos semanas. Mientras tanto, el dólar se apreció más de un 1% frente al euro y repuntó la volatilidad de los mercados de renta fija.

Los miembros del FOMC que hablaron después de la publicación del IPC, reconocieron que necesitarán ganar más confianza antes de bajar tipos. Por ejemplo, el presidente de la Reserva Federal de Nueva York, Williams, reafirmó una senda de desinflación plagada de obstáculos, mientras que la presidenta de la Reserva Federal de Boston, Collins, dijo que las cifras de inflación no habían «cambiado materialmente» su perspectiva, aunque señaló que los datos recientes implican una menor flexibilización de la política. De igual manera, el presidente de la Fed de San Francisco, Daly, no vio ninguna urgencia en bajar los tipos de interés oficiales, mientras que el presidente de la Reserva Federal de Kansas City, Schmid, mencionó que prefería mantener un enfoque paciente en cuanto a los tipos.

Mientras tanto, el BCE mantuvo la puerta abierta a la primera bajada de tipos en junio, ya que consideró que sus proyecciones de inflación han sido confirmadas en términos generales. El BCE también cambió la orientación de su comunicado, al eliminar la afirmación de que los tipos deben «mantenerse durante un período suficientemente largo» y sustituyéndola por «Si aumentara aún más la confianza (del Consejo de Gobierno) en que la inflación está convergiendo a la meta de manera sostenida, sería apropiado reducir el nivel actual de restricción de la política monetaria». Insinuando claramente un recorte en la próxima reunión, la presidenta Lagarde reiteró que «sabremos mucho más en junio».

La propia presidenta reconoció que la naturaleza de la inflación en la eurozona era diferente de la naturaleza de la inflación en Estados Unidos y señaló las muchas diferencias entre las dos economías, incluido el consumo, la inversión, el régimen político y la política fiscal. De hecho, los fundamentos macroeconómicos son mucho más sólidos en Estados Unidos y la transmisión de la política monetaria restrictiva es mucho más contundente en Europa, por lo que es muy probable que la inflación se desacelere con mayor rapidez hacia su objetivo a este lado del Atlántico.

La semana pasada destacamos que el crecimiento global está mejorando en todas las regiones, con un impulso todavía sólido en Estados Unidos y recuperaciones graduales en Europa y China. Sin embargo, los datos de esta semana sorprendieron a la baja en China y nos recuerdan que la recuperación del gigante asiático no será lineal y sigue siendo muy incierta. Así, la inflación decepcionó las expectativas: el IPC general cayó al 0,1% interanual en marzo desde el 0,7% anterior, mientras que el IPC subyacente pasó del 1,2% al 0,6% interanual, afectado por la desaceleración que experimentaron tanto los bienes como los servicios básicos. De igual manera, el IPP se contrajo de forma adicional, hasta el -2,8% interanual. Además, la expansión del crédito se desaceleró y alcanzó su ritmo más lento desde el año 2017.

En resumen, esto nos indica que la demanda interna sigue siendo débil y que persiste un exceso de capacidad instalada. Al mismo tiempo, los decepcionantes datos comerciales ponen de relieve las incertidumbres sobre el sector exterior, que debería respaldar la recuperación. Las exportaciones disminuyeron un -7,5% interanual, en comparación con la expectativa del consenso del -1,9% interanual, y las importaciones se contrajeron un -1,9% interanual, en contraste con la subida del 1,0% interanual que habían previsto los analistas.

Por último, las sorpresas macroeconómicas de esta semana estuvieron acompañadas de mayores riesgos geopolíticos. En la jornada del sábado, Irán lanzó un ataque con drones y misiles sobre Israel. Aunque la práctica totalidad de los proyectiles fueron derribados antes incluso de alcanzar el espacio aéreo israelí y los que impactaron ocasionaron daños mínimos, es evidente que ha aumentado significativamente el riesgo de una mayor escalada del conflicto. A pesar de que el ataque parece tener más intencionalidad simbólica que real, la respuesta de Israel podría desembocar en una espiral muy peligrosa. Estos acontecimientos ya se han sumado a la fortaleza del dólar estadounidense, al aumento de los precios del petróleo y del oro y, en general, a una mayor volatilidad de los mercados financieros. Cuanto más persista esta situación, especialmente una combinación de aumento de los precios internacionales del petróleo y un dólar estadounidense más fuerte, mayor será el riesgo de que se traduzcan en consecuencias negativas para la actividad y la inflación.