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Las claves semanales del 26 de febrero al 1 de marzo de 2024

BBVA AM España

26 de febrero de 2024

En una semana muy poco relevante desde un punto de vista macroeconómico, la atención del mercado se centró en las comunicaciones de la Reserva Federal, incluida la publicación de las actas de la última reunión. Lo cierto es que no proporcionaron nueva información sobre el momento de los recortes de tipos o lo que la Fed necesitaría ver para ganar más confianza en la trayectoria descendente de la inflación, aunque evidenciaron una significativa preocupación entre los miembros del FOMC sobre los peligros de una flexibilización monetaria demasiado rápida.

Monitor de mercado

Además, varios miembros de la Reserva Federal señalaron el riesgo de que las condiciones
financieras fueran demasiado laxas,
lo que podría provocar que se estancaran los avances en materia de inflación. Los oradores de la Fed se hicieron eco de este mensaje durante la última semana. Así, el gobernador Waller enfatizó que, dado que la actividad económica sigue siendo resistente, no hay prisa por recortar los tipos y la Reserva Federal puede permitirse el lujo de esperar a que se disipe la incertidumbre sobre la trayectoria de la inflación. Más concretamente, dijo que «necesitaría ver al menos un par de meses más de datos de inflación« para confirmar que el bache de enero fue algo transitorio que no hace peligrar el camino hacia la estabilidad de precios. Otros miembros del FOMC, como Bostic, Jefferson, Cook y Harker, expresaron ideas similares, pidiendo cautela y paciencia.

Sin embargo, a pesar de que las comunicaciones de la Fed apuntaban a tipos altos por más
tiempo, los mercados de valores recibieron el impulso derivado de los extraordinarios
beneficios publicados por Nvidia, que reavivaron la fiebre por la IA. El S&P 500 subió casi un
2,0% en la semana y el índice MSCI mundial alcanzó un nuevo máximo histórico, ya que los
inversores esperan que los avances en materia de inteligencia artificial puedan cambiar
radicalmente el panorama de la productividad. Además, el conjunto de la campaña de
presentación de resultados empresariales del cuarto trimestre en Estados Unidos también está siendo muy constructivo y ha contribuido a apuntalar las estimaciones de beneficios para la totalidad del año 2024.

Mientras tanto, en Europa, los datos económicos ofrecieron algunos motivos para un optimismo cauteloso, ya que los indicadores PMI de febrero sorprendieron al alza. El PMI compuesto subió hasta los 48,9 puntos, impulsado por la recuperación del indicador de servicios hasta la cota de los 50,0 puntos, después de haber estado en territorio contractivo durante los seis meses anteriores. La recuperación de los servicios fue amplia en todos los países y componentes, en especial en el de empleo. Esto sugiere que el crecimiento de la eurozona está tocando fondo y se recuperará gradualmente a lo largo del año, aunque con marcadas diferencias entre países, con un crecimiento más fuerte en la periferia y una Alemania relativamente más débil.

En efecto, las encuestas revelaron que el sector manufacturero europeo, que ciertamente es mucho más pequeño que el de servicios, sigue estancado. En general, parece probable que la industria manufacturera siga pesando sobre el crecimiento del PIB, lastrada por factores cíclicos y estructurales como la pérdida de competitividad debido a los mayores precios de la
energía y la incertidumbre sobre el suministro de la misma. Por ejemplo, la producción en las
industrias alemanas energéticamente intensivas está muy por debajo incluso de los niveles
pandémicos y sigue disminuyendo.

Dejando a un lado el sector manufacturero, unos datos de crecimiento en Europa ligeramente mejores también deberían ir acompañados de una inflación más baja. Así, la inflación final de enero en la eurozona confirmó la trayectoria de moderación de los precios. Los indicadores de inflación subyacente también continuaron mejorando y los salarios negociados en el cuarto trimestre se situaron en el 4,46% interanual desde el 4,69% anterior.

Asimismo, en China, los datos de gasto del Año Nuevo Lunar fueron un poco más constructivos, lo que apunta a cierta recuperación en el impulso del crecimiento en el primer trimestre. Así, el número de viajes aumentó un 19% en comparación con el mismo período de 2019, mientras que el gasto turístico aumentó un 7,7%. Además, los viajes al extranjero se multiplicaron respecto de los niveles del año pasado. Sin embargo, albergamos dudas respecto de que estos datos sean un presagio de una recuperación rápida y sostenida del consumo, ya que los problemas estructurales de la economía china siguen sin dar señales convincentes de resolución.