Comentario mensual febrero 2026
19 de marzo de 2026
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El mes de febrero se caracterizó por una mayor volatilidad en los mercados financieros a la presentada en meses anteriores.


El mes de febrero se caracterizó por una mayor volatilidad en los mercados financieros a la presentada en meses anteriores, impulsada por un entorno complejo que incluyó la evaluación del impacto de la inteligencia artificial, decisiones judiciales sobre aranceles en EE. UU. y un recrudecimiento de las tensiones geopolíticas. A pesar de esta incertidumbre, la solidez de los datos macroeconómicos prevaleció, permitiendo que los activos de riesgo cerraran el mes con saldo positivo. En este contexto, las bolsas mundiales avanzaron un 1,2% en dólares. El mercado de divisas estuvo marcado por una apreciación del dólar del 1% ante menores expectativas de recortes por parte de la Fed, mientras que las materias primas como el petróleo y el oro registraron repuntes significativos debido a eventos geopolíticos, especialmente tras el ataque de EE. UU. a Irán a finales de mes.





En materia de política monetaria en Estados Unidos no hubo reunión por parte de la Fed (banco central) por lo que la tasa de interés de referencia se mantiene en el rango de 3,50% – 3,75%. Cabe recordar que las minutas de la reunión de enero de la Reserva Federal reflejaron una marcada división dentro del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC). Mientras algunos miembros señalaron que sería apropiado mantener los tipos de interés estables durante un periodo prolongado, otros abrieron la puerta a posibles subidas. A pesar de este tono de cautela por parte de la institución, el mercado financiero continúa proyectando un escenario de flexibilización, descontando actualmente dos bajadas de tipos de interés para lo que resta de 2026. Por otra parte, en mayo puede cambiar la presidencia de la FED que actualmente recae sobre Jerome Powell. El candidato con mayor fuerza para la nominación a este cargo es el economista Kevin
Warsh quien ya ha ocupado puestos de la junta de la Fed entre 2006 y 2011.
Respecto al crecimiento y la actividad económica, el Producto Interno Bruto (PIB) de Estados Unidos correspondiente al cuarto trimestre de 2025 sorprendió a la baja al expandirse a una tasa del 1,4%, cifra considerablemente inferior al 4,4% registrado en el tercer trimestre. Este dato reflejó el impacto directo del cierre del gobierno, que restó un punto porcentual al crecimiento debido a la fuerte desaceleración del consumo público, aunque el consumo privado y la inversión mantuvieron una contribución positiva. Por su parte, los indicadores de confianza (PMIs) de febrero se mantuvieron en territorio expansivo, aunque sorprendieron negativamente tanto en el sector manufacturero como en el de servicios. En contraste, el mercado laboral exhibió una notable resiliencia; las nóminas de enero superaron las expectativas gracias al repunte del sector privado, situando la tasa de desempleo en el 4,3%.
En el ámbito de los precios, la inflación en Estados Unidos mostró señales de moderación durante el primer mes del año. La inflación general de enero se situó en el 2,4%, alcanzando su nivel más bajo desde mayo de 2025. De igual manera, la inflación subyacente, que excluye los componentes más volátiles de la canasta, continuó con su tendencia descendente hasta ubicarse en el 2,5%. Estos resultados sugieren que, a pesar de las presiones observadas en meses anteriores, el proceso desinflacionario mantiene cierta inercia positiva, aunque sigue siendo un factor de vigilancia estrecha para los miembros de la Fed.


Por su parte, la Eurozona exhibió una dinámica de debilidad en la actividad real al cierre de 2025, con caídas en las ventas minoristas y el dato más bajo de producción industrial desde abril. No obstante, los indicadores de confianza en febrero repuntaron impulsados por Alemania, posiblemente como respuesta a las medidas de expansión fiscal. En el ámbito de precios, la inflación general de enero cayó al 1,7% y la subyacente al 2,2% debido a efectos base en energía y la desaceleración en el precio de los servicios.
Bajo este contexto, el Banco Central Europeo (BCE) mantuvo su tasa de depósito en el 2% alineado con las expectativas del mercado, con un mensaje de Christine Lagarde que restó importancia a la apreciación del euro y mantuvo un tono optimista sobre la recuperación económica.


Finalmente, en China persiste la debilidad estructural de la demanda interna, evidenciada por una inflación de enero que se desaceleró al 0,2% con respecto al dato del año pasado y una caída
continuada en los precios de la vivienda.





Febrero resaltó como un mes donde la volatilidad fue constante y generó desempeños diferenciados por región. Los mercados de renta variable global registraron un avance del 1,2% medido por el índice MSCI ACWI, impulsado principalmente por el excepcional desempeño de los mercados emergentes (+5,4%) frente a la moderación observada en los desarrollados (+0,6%). El comportamiento de los activos durante el mes estuvo determinado por la interacción entre la solidez de los datos macroeconómicos y la persistente incertidumbre derivada de factores geopolíticos y la evaluación del impacto de la inteligencia artificial. Esta divergencia se hizo evidente al comparar las regiones: mientras las bolsas estadounidenses retrocedieron un 0,9%, Europa avanzó un 3,7%. El mejor desempeño relativo europeo se explicó por su menor exposición a empresas tecnológicas, las cuales se vieron afectadas por las dudas sobre la IA, y por una temporada de resultados corporativos del cuarto trimestre de 2025 que ha sido sólida, con un crecimiento de beneficios del 10%. En Estados Unidos, a pesar del retroceso del índice, los resultados empresariales también mostraron resiliencia con un crecimiento del 12% en los beneficios. En otros mercados, destacó el fuerte repunte en Japón (+10%) y Corea (+19,5%), así como el buen tono de Latinoamérica (+3,7%) jalonado por Brasil y México.


En el mercado de renta fija soberana, la búsqueda de refugio ante la volatilidad geopolítica produjo desvalorizaciones generalizadas. El rendimiento del Tesoro estadounidense a 10 años retrocedió 30 puntos básicos hasta el 3,9%, mientras que la tasa a 2 años cerró en el 3,4%. Esto llevó a un aplanamiento del diferencial de 10 años contra el de 2 años hasta los 56 pb. Por su parte, en Alemania, el bono a 10 años retrocedió 20 pb hasta el 2,6%, estrechando el diferencial con su par estadounidense a 129 pb.


Finalmente, el mercado de divisas y materias primas estuvo marcado por las tensiones globales. El dólar estadounidense se apreció un 1% llevando al euro a cerrar en $1,18 (-0,3%). Las tensiones en Oriente Medio y la amenaza de ataques a Irán impulsaron el petróleo Brent un 5,7% hasta los $73,9 por barril y el oro un 7,9% hasta los $5.279 por onza. Por el contrario, el precio del gas europeo se redujo un 20% debido a una menor demanda por la mejora climática y flujos estables de gas licuado y por tubería desde Noruega.


Durante el mes de febrero, la economía colombiana transitó por un entorno de incertidumbre, influenciado por sorpresas negativas en los indicadores de actividad y una intensificación de las tensiones fiscales y políticas. El sentimiento de los inversionistas se vio afectado por la revisión al alza de las expectativas de tasas de interés y por las encuestas electorales. Estos factores, sumados a la menor liquidez de la Nación y a propuestas regulatorias en materia pensional y tributaria, elevaron la percepción de riesgo soberano. Como consecuencia, el Credit Default Swap (CDS) a cinco años escaló hasta los 227 pb para finales de febrero, su nivel más alto desde junio de 2025, posicionando al país con el mayor riesgo crediticio entre sus pares de la región.
Los mercados locales presentaron un mes retador en todos los activos con un retroceso del índice Colcap, desvalorizaciones de la deuda pública y devaluación del peso colombiano.



En términos de actividad económica, el Producto Interno Bruto (PIB) correspondiente al cuarto trimestre de 2025 creció un 2,3%, cifra que se situó por debajo del 2,8% esperado por el mercado. Con este resultado, el crecimiento consolidado para el cierre de 2025 se ubicó en 2,6%. A nivel sectorial, el dinamismo fue impulsado por la administración pública, el comercio y las actividades de entretenimiento, reflejando una resiliencia del consumo interno que también se manifestó en un aumento en las importaciones. No obstante, el sector externo enfrenta retos estructurales debido al declive del sector minero-energético, lo que ha llevado a que las remesas superen al petróleo como la principal fuente de divisas del país.
En el frente de los precios, la inflación en Colombia revirtió su tendencia descendente al cierre de enero, registrando una variación mensual del 1,18%, levemente por debajo de las expectativas del consenso de analistas.
Este resultado llevó la inflación anual al 5,35%, acelerándose tras dos meses consecutivos de bajas y evidenciando el impacto directo del ajuste del salario mínimo del 23,7%. Los rubros sensibles a este incremento explicaron la mayor parte de la variación mensual, destacando especialmente el componente de servicios, cuya inflación anual escaló hasta el 6,33%, su nivel más alto desde abril de 2025.
Por otro lado, el mercado laboral comenzó a mostrar señales de debilidad en el arranque de 2026, coincidiendo con el impacto del nuevo salario mínimo en la estructura de costos de las empresas. En enero el mercado laboral registró una tasa de desempleo de 10,9%, por debajo del 11,6% observado hace un año. La reducción anual estuvo explicada principalmente por la caída de la tasa global de participación. La contratación privada marcó un ritmo de creación de empleos bajo, dejando al sector público como el principal motor de empleabilidad.
Finalmente, el Banco de la República tuvo reunión durante el mes de febrero, sin embargo, es un mes en el que no se toman decisiones frente a la tasa de intervención por lo cual se mantiene en 10,25%.


La deuda pública experimentó un deterioro durante el mes de febrero. La curva de TES Tasa Fija presentó desvalorizaciones con subidas en la tasa marcadas especialmente en la parte corta y con más moderaciones en la parte media con lo cual se vio una tendencia al aplanamiento lo que significa que las diferentes referencias que hay en títulos TES se encuentran todos en niveles de tasa similares. Este aumento en el costo del endeudamiento fue provocado por la gran necesidad de dinero en efectivo del Gobierno, que buscó recaudar alrededor de COP 40 billones en febrero para cubrir sus gastos. Por su parte, la deuda de las empresas privadas también se encareció, moviéndose en la misma dirección que los bonos públicos.



El mercado de acciones en Colombia registró un desempeño negativo en febrero, con una caída del 10,18% en el índice MSCI COLCAP, que cerró en 2.222,9 puntos. Este retroceso se debió principalmente a que los inversionistas prevén que las tasas de interés se mantendrán altas por más tiempo, lo que hace que los bonos y ahorros a término fijo sean más atractivos que invertir en empresas.


Finalmente, para cubrir el movimiento del peso colombiano frente al Dólar americano se evidenció una depreciación del peso de 1.48% que se explica en parte por la fortaleza del dólar a nivel global en donde vemos un aumento del DXY, un indicador financiero que mide el valor del dólar estadounidense frente a una cesta ponderada de seis divisas principales, del 0.64% y por otra parte por los flujos de compra de USD impulsados principalmente por el Gobierno.


Para los fondos de inversión colectiva (FICs), se mantiene una estrategia de inversión conservadora y defensiva con duración corta y adecuada liquidez. En los portafolios de corto y mediano plazo se priorizará la inversión en títulos a tasa fija con una duración moderada. Para los de largo plazo, dado el movimiento de los mercados, se pasa a infra ponderar en duración. A nivel internacional, la visión es neutral para la renta fija soberana de Europa, y positiva para la renta fija de USA y emergente, favoreciendo los bonos de grado de inversión (IG). En renta variable, se mantiene un posicionamiento positivo en economías desarrolladas y mercados emergentes. En divisas, se mantiene una posición a favor del Euro vs Dólar.
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