Comentario mensual marzo 2026
16 de abril de 2026
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El mes de marzo estuvo fuertemente condicionado por la guerra en Oriente Medio y las disrupciones en el Estrecho de Ormuz, lo que generó un choque significativo en el mercado energético global.


Esta tensión geopolítica provocó un entorno generalizado de aversión al riesgo, impulsando al alza los precios del petróleo y el gas, reajustando las expectativas de inflación y de tasas de interés. Como consecuencia directa, se observó un marcado retroceso en las bolsas mundiales, un fortalecimiento global del dólar y una ampliación de los diferenciales crediticios en las principales economías.





En Estados Unidos, la economía mostró señales claras de moderación. El crecimiento del PIB del 4T de 2025 fue revisado a la baja, pasando de un 1,4% inicial al 0,7%, marcando su menor ritmo de expansión en un año. Esta desaceleración también se reflejó en los datos de actividad real, con una caída del 0,1% mensual en las ventas minoristas de enero y una contracción en la producción industrial de febrero. Sumado a esto, el indicador económico adelantado PMI disminuyó a 51,4, su nivel más bajo en 11 meses, comenzando a capturar el efecto del conflicto en los costos.


En la Eurozona, el panorama económico se mantuvo débil. La segunda lectura del PIB para el cierre de 2025 confirmó un frágil crecimiento trimestral del 0,2%, sostenido principalmente por el consumo público y privado. El indicador económico adelantado PMI europeo cayó también a niveles mínimos de casi un año (50,5), enfrentando mayores costos en la cadena de suministros. Por el contrario, en Asia, China registró sorpresas positivas tanto en la producción industrial como en las ventas minoristas, aunque se estima que este repunte del consumo estuvo altamente influenciado por la estacionalidad del Año Nuevo Lunar.


En cuanto a los precios, las dinámicas inflacionarias presentaron un comportamiento mixto a nivel global. En Estados Unidos, la inflación general de febrero se estabilizó en el 2,4%, mientras que la medición subyacente (que excluye precios volátiles) se ubicó en el 2,5%. Sin embargo, en la Eurozona la inflación repuntó del 1,9% al 2,5% en marzo, impulsada de manera directa por el incremento de los precios de la energía, aun cuando la inflación subyacente logró moderarse una décima, llegando al 2,3%.
Ante las presiones en los precios energéticos, los bancos centrales adoptaron posturas más prudentes. La Reserva Federal (Fed) mantuvo sus tasas de interés en el rango de 3,5% – 3,75%, ajustó al alza su expectativa de inflación para 2026 y señaló que las tasas podrían mantenerse estables por el resto del año. El Banco Central Europeo (BCE) también sostuvo su tasa en el 2%, advirtiendo sobre posibles efectos de secundarios del conflicto. En contraste, mercados emergentes como México y Brasil optaron por reducir sus tasas de referencia en 25 puntos básicos, mientras que países como Colombia y Australia decidieron incrementarlas.





Los mercados de renta fija reaccionaron a la expectativa de que las tasas de interés permanecerán altas por más tiempo. En EE.UU., la rentabilidad de los bonos soberanos subió de forma importante; los títulos a 2 y 10 años alcanzaron el 3,8% y el 4,3%, respectivamente, aplanando la curva de rendimientos. Esta tendencia alcista se replicó en Alemania, donde el bono a 10 años escaló al 3%. Asimismo, la incertidumbre financiera amplió las primas de riesgo en la periferia europea, elevando los diferenciales crediticios en países como Italia, Grecia y España.



La renta variable global sufrió correcciones ante el temor a un escenario de estanflación (bajo crecimiento con alta inflación). El índice global MSCI ACWI retrocedió un 7,4% en dólares, con caídas más profundas en los mercados emergentes (-13,3%) frente a los desarrollados (-6,5%). En Norteamérica, el S&P 500 cayó un 5,1%, mientras que en Europa el índice Stoxx600 perdió un 8%. Sectorialmente, el sector energético fue el gran beneficiado por el encarecimiento del crudo, mientras que sectores como el industrial y el inmobiliario registraron las mayores pérdidas en el mes.


En el mercado cambiario y de materias primas, el dólar se apreció un 2,4% frente a sus pares mundiales, respaldado por su fortaleza económica relativa y la independencia energética estadounidense. Esto derivó en una depreciación del euro y del franco suizo. El segmento de materias primas estuvo dominado por el choque energético: el petróleo se disparó un 51% hasta los 102 dólares por barril y el gas europeo escaló un 59%. Por el contrario, el oro retrocedió un 11,6%, afectado por el cierre de posiciones especulativas en el mercado.


El entorno local, marzo se caracterizó por el efecto de las definiciones políticas sobre el sentimiento de los inversores. Los resultados de las elecciones legislativas y consultas presidenciales ayudaron a despejar la incertidumbre del panorama electoral nacional, brindando un marco de mayor estabilidad a los activos financieros. Paralelamente, se consolidó una corrección a la baja en las expectativas de inflación local, tras consecutivas sorpresas bajistas, lo que favoreció la valorización de la deuda pública y respaldó a la moneda colombiana frente al entorno internacional.



En el ámbito político, las elecciones al Congreso resultaron en un panorama legislativo fragmentado. El Pacto Histórico se consolidó como la principal fuerza con 25 curules en el Senado (incrementando 5), seguido de cerca por el Centro Democrático con 17 escaños (incrementando 4), posicionándose como los dos bloques políticos más significativos del país. Adicionalmente, las consultas partidistas permitieron a los mercados identificar a Iván Cepeda y Paloma Valencia como los candidatos con mayor probabilidad de victoria en las elecciones presidenciales, lo que contribuyó a disminuir parte de la incertidumbre política a corto plazo.
En materia de precios, la inflación anual continuó su tendencia a la baja por segundo mes consecutivo, ubicándose en 5,29% en febrero, según la cifra divulgada en marzo. Esta moderación se atribuye principalmente a la caída de los precios regulados, que disminuyeron en -143 puntos básicos en el mes. Factores clave de esta reducción fueron el recorte de $500 pesos en el precio de la gasolina y un efecto base en el precio del gas. Además, el costo de la electricidad experimentó disminuciones, con Bogotá registrando una variación mensual de -3,86%.
Al respecto, el mercado realizó un ajuste de sus expectativas a la baja. Los datos de inflación observados en enero y febrero evidenciaron que el incremento del salario mínimo legal no generó un choque desproporcionado en el nivel general de precios. Esto se explica porque componentes estructurales de mayor peso en la canasta familiar no enfrentan presiones inmediatas: los arriendos, que pesan el 25% del IPC (índice de precios al consumidor), se indexan con la inflación observada del año anterior (5,10%), y la educación que pesa el 4,4% del IPC cuenta con topes de incremento preestablecidos. A esto se suma la apreciación de la tasa de cambio que se traduce en menor inflación para los bienes transables, estos últimos representan el 19% del IPC. No obstante, el resto de los componentes sí mostraron un desempeño creciente en los precios, y, la inflación subyacente, que refleja principalmente el consumo privado, mantuvo un desempeño acelerado. Ante este escenario, analistas e inversionistas lograron estabilizar sus proyecciones de inflación de cierre para los años 2026 y 2027 en el 6,2% y 4,8%, respectivamente.


Con respecto a la reunión mensual del Banco de la República, la junta directiva aumentó en marzo la tasa de interés en 100 puntos básicos a 11,25% argumentando que el desempeño creciente de la inflación subyacente y las altas expectativas inflacionarias ponen en riesgo la estabilidad de la inflación en el largo plazo, y así mismo el poder adquisitivo del peso. La decisión del consejo directivo no fue unánime: cuatro miembros votaron a favor del incremento, dos se inclinaron por un aumento de 50 puntos básicos y uno propuso mantener la tasa estable.
En el frente fiscal, el Gobierno nacional publicó la actualización del Plan Financiero (PF) para la vigencia 2026. Las previsiones relacionadas con el gasto primario (funcionamiento e inversión) son optimistas frente a lo incluido por los analistas. Para 2026, se proyecta un déficit total de 5,1% del PIB y un déficit primario de 2,1% del PIB.


A pesar del fortalecimiento global del dólar, el mercado cambiario local exhibió un comportamiento favorable para el peso colombiano. La tasa de cambio representativa finalizó el mes en $3.675, lo que significó una caída de $77 en comparación con el cierre de febrero. Esta apreciación local estuvo soportada, por el efecto de las jornadas electorales. Sin embargo, en el corto plazo, los movimientos de la divisa seguirán condicionados por la evolución de la guerra en Medio Oriente y el desarrollo del ciclo electoral interno.



En el mercado secundario de deuda pública, la moderación en las expectativas inflacionarias detonó un fuerte apetito por parte de los inversionistas hacia los títulos en tasa fija. Como resultado, la curva de rendimientos de los TES tasa fija evidenció un descenso promedio de 33 puntos básicos (valorización), destacando bajas de hasta 72 puntos básicos en los vencimientos más largos. Por el contrario, los títulos de la curva UVR (indexada a la inflación) presentaron un incremento en sus tasas cercano a 50 puntos básicos, particularmente concentrado en las referencias de corto plazo.
En materia de financiamiento soberano, la Dirección de Crédito Público ratificó que la meta de colocación de títulos TES para 2026 asciende a $85,25 billones. Esta financiación dependerá casi enteramente de las subastas tradicionales y de las entidades públicas, descartándose por ahora las colocaciones directas con entidades privadas.
Como hito importante para el desarrollo del mercado, el Ministerio de Hacienda confirmó sus planes para llevar a cabo la primera emisión de un TES indexado a la tasa IBR, el cual espera construir una profundidad de entre 2 y 3 billones de pesos en su primer año de cotización.



Durante el mes, el índice Colcap experimentó un aumento del 2.86%. Este comportamiento fue contrario al de los mercados internacionales y se vio impulsado por la fuerte exposición del país a la producción de materias primas, especialmente el petróleo, en un contexto de shock energético provocado por el conflicto en Oriente Medio. En el ranking de mejor desempeño, Ecopetrol se destacó con un alza del 25%, seguida por Celsia con 9.6% y Éxito con 8.2%. Por otro lado, las acciones de Mineros registraron la mayor caída, con un descenso del 34.9%, debido a su exposición al oro, cuyo precio se vio afectado negativamente durante el mismo período.


Para los fondos de inversión colectiva (FICs), se mantiene una estrategia de inversión conservadora y defensiva con duración corta y adecuada liquidez. En los portafolios de corto se priorizará la inversión en títulos indexados a la inflación con una duración corta, y en los portafolios de mediano plazo se buscará enfocar la inversión en títulos a tasa fija con una duración moderada. Para los de largo plazo, se mantiene neutralidad en la duración considerando el valor en la curva de rendimientos.
A nivel internacional, la visión es neutral para la renta fija soberana de Europa y de EE.UU, favoreciendo los bonos de grado de inversión (IG). Mientras que se mantiene a favor de la renta fija emergente. En renta variable, el posicionamiento se modera a neutralidad en economías desarrolladas y se mantiene a favor de mercados emergentes, dado el impacto que tendría un choque menos transitorio en los precios de la energía sobre el crecimiento económico global. En divisas, la estrategia pasa a neutralidad en el Euro vs Dólar.
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